AL
RACING NO LE ASUSTA LA CRISIS 28-12-2008
La confianza
de los máximos accionistas de la entidad esta intacta a pesar
de presentar un desfase presupuestario de 17 millones de euros para
este ejercicio y arrastrar otros 4 del pasado. Animados por los precedentes
de los últimos años, creen posible que ese dinero saldrá
de la venta del único patrimonio que poseen: los jugadores.
Con éste planteamiento tan optimista el Racing se convierte
en un gestor de activos de alto nivel. Comprar barato y vender caro,
esta es la clave. El caso de Garay es el exponente ideal que el club
pretende reproducir. Lo curioso de la situación es que a pesar
de lo fácil que parece las cuentas no salen. Y es que las últimas
ventas de Zigic, Garay, Duscher y Jorge López le han reportado
al club sobre 30 millones de euros, insuficientes para equilibrar
un presupuesto desorbitado. El altísimo coste de algunas incorporaciones
como Tchité y Smolarek se llevaron la mitad de esos ingresos
y otra parte importante, los ocho o diez jugadores que llegaron con
ellos.
Pero a pesar de todo, se dan razones suficientes para entender que
el Sr. Pernía sea feliz. Más ahora que vuelve Zigic,
su gran baza. Nadie en su sano juicio hubiera soñado jamás
que, llegado a un mundo desconocido como era el fútbol para
él, iba a obtener unos éxitos tan impensables, cuando
otros más doctos en la materia, ni siquiera se habían
acercado. Su nombre quedará grabado junto al de los jugadores
que hicieron posible la presencia del Racing en Europa. Así
que esa permanente sonrisa que exhibe en cada intervención,
sin duda, demuestra ser la de un hombre alegre al que le sonríe
la suerte y la fortuna. Y no es para menos. Tiene un buen color, seguramente
de sus recientes viajes a Brasil, su aspecto es juvenil, bien parecido,
amable y cordial. Su soltura ante los micrófonos refleja a
un hombre culto y curtido. Pocos Presidentes muestran una imagen tan
sofisticada para transmitir la excelencia de su club. En ese sentido
el Racing esta cubierto de garantías. Como pocas veces, la
verdad.
La única preocupación que le asiste y que le agria un
poco la sonrisa, es la de que el equipo pudiera bajar de categoría.
Bueno, también le gustaría que ese alarmismo existente
sobre el estado de las cuentas se apagara para evitar que las negociaciones
con los futuribles no se torciesen. Le molesta que los representantes
le pregunten si sus representados van a cobrar o no. Claro que, esa
posibilidad remota de un hipotético descenso, casi ni se contempla
en el horizonte. Como al Racing no le ha pasado nunca, no hay porqué
preocuparse. Y si fuera el caso, nada más que acompañaríamos
a ese montón de equipos que viven en suspensión de pagos.
Es el único caso en el que los jugadores, técnicos y
acreedores se quedarían un poco colgados, pero nada importante.
De manera cíclica, el Racing pasa por periodos difíciles,
cuando no agónicos. Las instituciones ya le han rescatado en
varias ocasiones. Desde luego yo no comparto el optimismo del Sr.
Pernía. Todo le está saliendo bien aunque con una muy
mala gestión. El Gobierno tampoco debería hacerlo. El
fútbol es caprichoso e incierto. Entendería un desfase
de tal calibre si fuera destinado a mejorar el patrimonio del club
comprando, por ejemplo, los terrenos de La Albericia para construir
unas instalaciones decentes acordes con los tiempos que vivimos.
Obligatoriamente llegará el momento en que habrá que
reducir el gasto. Si cada año traspasa a los mejores jugadores
y ocupa su puesto con cedidos o desconocidos el potencial del equipo
sufrirá las consecuencias en breve. Este año puede ser
el primer aviso. Cuando llegue el segundo quizá sea tarde.
Le aconsejaría que hablara con Santiago Díaz para que
le explicara cómo saltó del barco a tiempo hace unos
pocos años. Con una política similar, acabó en
situación de quiebra. El Sr. Bedoya lo sabe bien. Desde entonces
el club ha permanecido en la categoría, lo que admite un cierto
atrevimiento económico, pero en ningún caso se debería
pasar a la temeridad.
Se lamentaba el Sr Bedoya en la Asamblea que hay una situación
heredada que les impide vivir con más desahogo y que algunos
de sus problemas los arrastran desde entonces, sobre todo el de la
liquidez. Me pregunto qué es lo que les animó en su
momento a adquirir una sociedad tan lastrada como el Racing. Entiendo
que cuando se compra algo se sabe en la situación en la que
está, aunque solo a dos decenas de accionistas, entre los más
de cinco mil que somos, no les interese. Veremos qué pasa en
esta época de crisis si nadie compra lo que queremos vender.
Quique Setién