8-3-2009 UN AMBIENTE DE SOSPECHA
Ser inteligente
es saber adaptarse. La realidad del Racing hace tiempo que esta cambiando
y es mejor estar preparado para lo que se avecina, aunque nada de
lo que esta por llegar nos tendría que sorprender. Si nos remontamos
solo hasta el ascenso de Junio de 2002, únicamente los dos
últimos años se han alejado de lo habitual. Con Portugal
se lograron 50 puntos terminando en mitad de la tabla. Los 10 que
le faltaron para la UEFA los consiguió Marcelino el pasado
año y el club vivió un sueño histórico
al que se sumaron muchos nuevos aficionados. Sin embargo, el resto
se ha vivido en el borde del precipicio y esperando a las últimas
jornadas para salvarse. En 2006 el Racing logró sólo
40 puntos, fueron suficientes. Ese año descendió el
Málaga en la última posición con 24 y ha regresado
este con pie firme, con un presupuesto de 14 millones de euros y jugando
muy bien al fútbol. Es el mejor ejemplo de adaptación
a unas circunstancias muy complicadas, incluido un proceso concursal.
Hace unas semanas, con las victorias en Getafe y Sevilla y la llegada
de Zigic, se había incentivado la ilusión de la grada
por renovar las proezas europeas. Los tempraneros goles del gigante
alimentaron esa posibilidad aunque el despliegue artesanal del equipo
no acompañase a la efectividad del serbio. Y como consecuencia
lógica, esa tendencia alcista que se ha visto frenada en los
últimos partidos, ha irritado a las masas que cultivaban otras
expectativas. Lo que no está claro es si el mosqueo llega por
lo que ven o, por la lejanía de sus pretensiones o por ambas
cosas. El caso es que el Racing se encuentra ahora mismo en el purgatorio.
Las dudas se han instalado en el ambiente y una sospecha vuela sobre
el Sardinero: ¿volveremos al lugar donde hemos estado siempre?
Pues posiblemente. Los indicios apuntan que el equipo ha dado de sí
todo lo que tenía que dar. Si nos ceñimos a lo que sucede
en el campo, una muy mala señal es que el portero sea el jugador
más valorado habitualmente. Toño, es el que más
paradas hace de la liga, acostumbra a realizar un par de milagrosas
intervenciones por partido. Y eso que el sistema defensivo ha sido
lo más destacado. La zona de transición es disciplinada
en defensa como siempre, pero se muestra casi inocua en ataque, cuando
participa. Y los responsables de ganar los partidos, ese incansable
entusiasmo que muestran no lo traducen en eficacia. Pero si la inspiración
goleadora esta bajo mínimos, lo que más se nota es la
ausencia de uno o varios jugadores que influyan de verdad en el juego
y en el resto de compañeros. Sigo creyendo que algunos corren
demasiado y esto les resta a la hora de pensar.
Y fuera del campo, en las tripas del Sardinero, tampoco es que esta
faceta se prodigue mucho. De manera imperceptible, lentamente, el
equipo está perdiendo vitalidad. La venta de César Navas
no creo que sea una buena idea, salvo por las necesidades. César
ha ofrecido un rendimiento extraordinario y junto a Marcano y Toño
ha sido el culpable de que el Racing haya encajado tan pocos goles.
El pasado año ya había que haberle ampliado el contrato
y, ahora, por lo que parece, para el Racing, 2 millones de euros es
una fortuna a la que no se podía renunciar. La asfixia en caja
supongo que no ha permitido siquiera valorar las consecuencias deportivas
de la decisión. O quizá sí y piensen que Oriol,
Moratón o Ze Antonio le pueden suplir sin problemas. Veremos
a ver, desde luego si estaba jugando sería por algo. Evaluar
objetivamente esta decisión solo lo hará el tiempo.
Será el regreso de esta semana tormentosa con sus días
tristes, ventosos y fríos lo que ha dinamitado la poca visión
optimista que me quedaba. Aún con los 30 puntos, el equipo
no ha podido ocultar una verdad contundente y es que nada tiene que
ver con el del pasado. Pero si lo comparamos con los que nos acompañan
en las penurias, pocos tienen la portería tan bien guardada
y ninguno dispone en el área de un hombre de dos metros que
hasta el momento es casi infalible. Pero ellos poco pueden hacer por
evitar el aburrimiento. Ese problema subyace en otras zonas del campo
y no veo forma de solucionarlo. Son ya muchos partidos.
Quique Setién