15-3-2009
EL GRANO Y LA PAJA
En esta
última eliminatoria de la Champions no se ha husmeado ningún
cambio importante en la configuración de los equipos. Tanto
los que continúan como los que se fueron han insistido en sus
antiguas propuestas. Algunos equipos como el Barca han conseguido
mejorar sus prestaciones, mientras que otros, los italianos, esa vocación
autodestructiva que les entusiasma les ha vuelto a condenar a la hoguera.
Y no es para menos. El Inter, líder del Calcio, que hizo un
buen partido en Old Trafford para lo que acostumbra, solo le veo cuando
no puedo conciliar el sueño de otra manera. No estoy seguro
que haga falta contratar a Mourinho, algunos de los entrenadores que
tuve en su día lo podrían hacer igual por muchísimo
menos dinero, hasta yo mismo. Lamentable fue ver a los machotes de
la Roma, esos científicos de la táctica y la condición
física, acalambrados durante la prórroga, con Totti
cojo en el campo, esperando a los penaltis como única salvación.
Y eso que son los únicos que lo intentan.
Esta eliminatoria de octavos es el filtro que separa el grano de la
paja. La que pone a cada equipo en el lugar que le corresponde. Es
cierto que siempre se cuela alguno de soslayo por una de las rendijas
del bombo de la suerte. Y este año le ha tocado al débil
Oporto, que ha superado a un Atlético de Madrid que ha ofrecido
en Europa su versión más triste. Más o menos
la misma que ha venido mostrando durante todo el curso casero.
En estrecha concomitancia esta su vecino del norte de la ciudad. El
partido de Anfield entre el Real Madrid y el Liverpool ha servido
para sacar conclusiones interesantes. Vimos la disputa de dos entrenadores
calcados que no suelen asombrar por sus secretos. Ninguno atiende
a prejuicios que nada tengan que ver con las ciencias exactas. El
arte solo lo entienden si llega acompañado de mucho sudor.
Les queda por resolver la asignatura del desgaste, especialmente al
Liverpool que otra vez esta a siete puntos del Manchester en la Premier
cuando fue el primero durante muchas jornadas. Y es que las temporadas
son muy largas y los partidos se hacen eternos para quienes corren
más que piensan. Pero no les importa que sus armaduras pierdan
consistencia si durante el tiempo de máxima intensidad ya han
resuelto el compromiso. Son entrenadores que necesitan unas patas
adecuadas en las que puedan asentar la idea que defienden. Aunque
Juande, en este amargo enfrentamiento, goza de un atenuante: y es
que el desarrollo científico del Liverpool es mucho más
sofisticado que el del Madrid. Benítez ha dispuesto de una
ventaja considerable con cinco años cambiando jugadores que
han ido fortificando la misma idea. Juande lleva un par de meses con
jugadores que ni los ha fichado ni le van.
Pero por mucho que ellos le den preponderancia a las formas son los
hombres los que deciden. Quizá el mayor mérito de estos
entrenadores, una vez encontrado el club que defienda su idea, esta
en la defensa que hacen de ella, luego en la elección del personal
y más tarde en la intensidad del trabajo diario. Este es un
proceso de años que los responsables del Real Madrid se han
saltando a la torera demasiado tiempo con la complicidad de algunos
medios de comunicación. Esos que un día sitúan
a Robben en el mismo escalón que Messi y al otro lo hunden
por chupón. Los mismos que dicen que Guti es un jugador importante
cuando mete un gol de falta, como si esta fuera la única función
que debe de desempeñar. Además del talento, el fútbol
de hoy en día requiere intensidad y velocidad y Guti, al igual
que algunos de sus compañeros la han perdido. Al menos llevan
tiempo sin demostrarla. A estos niveles dudo que un buen pase o un
extraordinario gol ocasionales valgan para seguir sobreviviendo. Solo
hay que compararlos con sus homólogos ingleses. Ya en la calidad
de los entrenamientos obligatoriamente se tiene que resentir. El Barcelona,
aún sabiendo a qué juega, no gana si no mantiene el
ritmo y la presión constante como se ha visto en varios partidos.
Y lo han de hacer todos, si no se convierte en un equipo vulnerable.
El Madrid no necesita una biopsia para saber el mal que le afecta,
necesita a alguien con un par de atributos bien plantados que dé
un giro radical al club. Establecer como prioridad una idea y que
un buen rastreador encuentre los jugadores apropiados para desarrollarla,
sin salirse del trazado marcado. Mientras no sea así dará
igual que venga Kaka, Ronaldo o la reencarnación del mejor
Di Estéfano. Seguirán perdiendo prestigio a chorros.
Quique Setién