ENANOS
O GRANDES Y FUERTES
Aunque
es mucho, no basta con querer hacer bien las cosas, es necesario disponer
de medios y saber hacerlas. Las intenciones llegan hasta donde alcanzan
las limitaciones. Cualquiera que sea un poco inteligente sabe que
la clave esta en rodearse de gente válida y capaz, sobretodo
si la empresa que afrontamos nos supera. Un asunto esencial aunque
no fácil de conseguir. A nadie le gusta depender de incapaces
que arruinen tus proyectos. Por eso las grandes empresas se gastan
tanto dinero en los procesos de selección de personal intentando
acertar con los mejores.
Me contaron que el presidente de una gran multinacional que quería
implantar su empresa por todo el mundo, envió a todos los directores
de las nuevas sucursales lo que parecía un regalo. Era una
muñeca rusa (matriuska), de esas que van metidas una dentro
de la otra. Al abrirlas todas, encontraron una nota en la más
pequeña que decía: "Si contratamos a gente más
pequeña que nosotros acabaremos siendo una empresa de enanos,
si contratamos a personas más grandes acabaremos siendo grandes
y fuertes".
Pero buscar y elegir no es tan fácil como parece. Cualquiera
da el pego. El carnet o el título no garantizan el saber ni
la cordura. En el fútbol hay muchos, incluidos los futbolistas,
que piensan con los pies y corren sin cabeza. Incluso muchos de los
que tienen la obligación de seleccionar tampoco tienen un criterio
claro hasta que pasan años o toda la vida, porque el problema
es que no lo ven por mucho que miren. Soy un gran entusiasta del baloncesto
pero jamás he llegado a entender la complejidad del juego y
los movimientos tácticos. Me pasa igual que con el balonmano.
Percibo las acciones individuales, la precisión y pocas cosas
más. Lo he intentado pero no acabo de enterarme.
Cuando me ofrecieron el cargo de Director de las Secciones Inferiores
del Racing en el verano de 2001 inicié un recorrido por el
que no había caminado nunca. Fue un periodo de observación
y conocimiento de las personas que hasta ese momento lo estaban llevando.
Sólo me dediqué a promover algunas reuniones y plantear
algunas ideas con el fin de sondear la aceptación que tenían.
La sección era una estructura ya en funcionamiento con pocos
recursos pero bien aprovechados, por lo que mi presencia sólo
sirvió para motivar y potenciar lo que ya funcionaba. Fue un
año de experiencia incalculable que sirvió para afianzar
lo que había cultivado en mi memoria hacía años
y tomar decisiones importantes con respecto al futuro, principalmente
con los conceptos que regían en el Racing B y la filosofía
de algunos entrenadores.
Imagínense que disponen de los mejores jugadores de entre doce
y dieciocho años de toda Cantabria y que el primero de la promoción
del curso de entrenadores les dirige, pero que no sabe parar ni golpear
el balón y le cuesta entender la esencia del juego aunque su
entusiasmo y conocimientos teóricos son extraordinarios. Incluso
en muchos casos los propios chavales interpretan el fútbol
mejor que sus entrenadores y lo que hacen éstos es impedir
con los procedimientos del libro que desarrollen todo su potencial.
Así que una ingente cantidad de muchachos en lugar de progresar
empeoran, se marchitan y desaparecen.
Antes de la vacaciones de Navidad se solía celebrar un partido
en el que participaban los técnicos del las Secciones. Ese
fue el momento que aclaré algunas dudas. Cuando te informas
de que por treinta mil pesetas cualquier entrenador de ellos acudía
a las instalaciones tres días a la semana, más el partido
del sábado y domingo, más los informes correspondientes,
te das cuenta porqué las cosas no van como deberían.
Desgraciadamente los recursos no van destinados a mantener lo que
no sale en los periódicos. Por eso la tapia de la Albericia
está en el suelo desde hace cinco o seis años.
La búsqueda de resultados inmediatos conduce casi siempre al
suicidio o cuando menos a la angustia. Bien haría el Racing
en poner un poco de juicio y sentido común y aprovechar el
momento para enriquecerse con una buena estructura de club y no desmantelarla
como esta haciendo, más allá de los inmejorables resultados
que todos disfrutamos y valoramos del primer equipo.
Quique Setién