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FIGO Y LA PRENSA Hace
unas semanas el diario deportivo de más tirada de este país
amaneció con un titular en portada que me dejó helado.
Hacía alusión a la suplencia de Figo contra el Barcelona.
La decisión y explicaciones de Luxemburgo no eran compartidas
por el diario y lo plasmaron en su millón y pico de ejemplares
con la siguiente frase en letras de molde: "VAYA CERDADA"
. Además, en las primeras páginas, diferentes columnistas
del diario sometían a juicio el atrevimiento del entrenador
sin osar emitir un fallo definitivo pero aventurando unas consecuencias
poco optimistas. Desconozco las intenciones de Florentino Pérez
antes y después del partido respecto a su entrenador, quizá
eran las mismas que el diario proclamaba o quizá aplaudiera
la opción de su entrenador, aunque no sería de extrañar
que el propio diario y el Sr. Pérez hubieran analizado ya la
partida previendo todas las combinaciones posibles facilitándose
el camino en función de una hipotética catástrofe.
Esa semana anterior Luxemburgo dejó de ser el mejor entrenador
del mundo, como le habían catalogado a su llegada, para colocarle
en el filo de la navaja. Pero dejemos a un lado las maniobras de palacio
y volvamos al tema de Figo que es el que me motiva. La definición que voy a hacer de este futbolista lo más probable es que no sea compartida por muchos en su totalidad aunque si habrá coincidencias, a buen seguro. Empecemos porque le acompaña un físico excepcional, aunque ahora haya perdido velocidad y potencia aún es difícil para algunos defensas alcanzarle o tirarle. Su habilidad con el balón en los pies, los amagos y cambios de dirección así como los centros desde la banda derecha hicieron de él posiblemente el mejor extremo del mundo. De vez en cuando algunos goles. La participación en el juego siempre fue muy alta y es o era de una inestimable ayuda para conservar el balón en los momentos de más agobio. Pero ..todo eso hace tiempo que se le olvidó. Lleva tiempo haciendo todo lo que no debe. Su aportación al equipo resta más que suma.Se ha vuelto demasiado egoísta, lo que vale para un rematador o un extremo siempre que acabe en centro, no vale para un centrocampista, ubicación que tomó al perder velocidad. En esa zona el tráfico es muy denso. Se requiere tocar muchas veces el balón pero muy poco tiempo, uno o dos toques máximo si queremos dar velocidad al juego. Él
no la da nunca antes de hacer tres amagues, tocarla 5 veces o hacer
un par de giros.La lentitud a la que somete el juego es viciosa y
repercute muy negativamente. Poco se fija en Zidane. Sólo la
velocidad mental del francés le permitiría en un equipo
más equilibrado jugar hasta los 40 años sin ningún
problema. Algo que no podrá hacer el portugués. Pero
peor que todo eso es la sensación que da de arrogancia y altivez.
Otro aspecto en el que podría fijarse del francés. Me
dolió mucho la actitud que adoptó cuando lesionó
al jugador del Zaragoza, quebrando su pierna. Cualquiera que haya
jugado al fútbol supo la maldad de la acción. Debió
reconocerlo con humildad al igual que el mismo diario que defendió
su titularidad contra el Barcelona. Nunca me atrevería a darle
por acabado. Quizá la suplencia a la que se ve sometido le
haga reflexionar sobre su actitud personal y su aportación
al equipo. Si no fuera así en el Real Madrid le quedan sólo
momentos. En otro equipo, el Racing por ejemplo, vendría fenomenal
si fuera con la humildad y la templanza que deben de dar los años. Quique
Setién
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