TRES
MIL AÑOS ASÍ
17-1-2007
¡Llevamos tres mil años viviendo así y no pretenderás
cambiarnos en diez días!. Esta sentencia, expresada con una
parsimonia escalofriante digna de una tortuga de las Galápagos,
me colocó en una situación de la que ya estaba advertido,
pero que un novato y apasionado ingenuo como yo cree que el entusiasmo
puede con todo, incluso en África. Pero no es así, la
realidad es bien diferente. No se porqué durante tantos años
de dominación europea en África no se aprovecharon también
para, además de expoliar una gran cantidad de recursos naturales,
dejar una cultura igual a la que nosotros recibimos. Quizá
lo lleven en la sangre. Quizá ellos mismos tengan mucha culpa
de lo que les pasa.
Guinea Ecuatorial es un país con poca experiencia poco mayor
que Galicia, con aproximadamente 650.000 habitantes, aunque este dato
es poco fiable ya que dudo mucho que ni ellos mismos lo sepan. Su
esperanza de vida es de 48 años. Al parecer el 50% de la población
esta enferma, quien no tiene paludismo tiene sida, quien no, tuberculosis
o parásitos intestinales, gusanos, enfermedad del sueño,
la famosa mosca esa que en realidad te deja en coma más que
estar dormido y algunas más que no recuerdo, mejor incluso.
Es tremendo. Estos datos me los dio un médico español
que lleva 15 años en África ayudando a los más
necesitados y que actualmente está desarrollando un programa
contra la malaria en una parte de la ciudad de Bata, la capital más
importante del continente. Habían reducido el contagio en los
niños por el famoso mosquito hembra Anopheles en un 50% únicamente
colocando una mosquitera en sus camas.
Fui a algunos colegios, anduve por las calles, hablé con la
gente sondeando las posibilidades de mejorar las condiciones de los
más jóvenes, en lo que al fútbol se refiere.
De todo lo que se necesita para que un niño se convierta en
futbolista sólo tienen una cosa: entusiasmo. No hay instalaciones,
ni entrenadores, ni competiciones, ni balones y ni siquiera, desgraciadamente,
quien tenga capacidad y quiera para cambiar de verdad las cosas. Hace
ya unos años que en Guinea Ecuatorial se encontró petróleo
en grandes cantidades. Quienes han conocido este país dicen
que ha mejorado mucho. Algunas de las personas con las que me he relacionado
y que me han llevado allí parecen dispuestas a trabajar y a
invertir, pero a su ritmo. Mis propuestas están encaminadas
a conseguir un equipo digno en la Copa de África de 2012 que
ellos mismos celebrarán junto con Gabón. Nunca han participado
en una competición importante aunque confían en hacerlo
antes de esas fechas en las Copas Continentales o, incluso, en el
próximo Mundial de Sudáfrica de 2010. Actualmente su
potencial, comparándolo con alguna selección europea
estará poco más o menos al nivel de Andorra o San Marino.
La base del equipo juega en España, sus jugadores más
importantes son Bodipo y Benjamín a los que la afición
idolatra. El resto está repartido en 2ª y 3ª División
con un nivel competitivo muy bajo si los comparamos con jugadores
de selecciones como Camerún, Ghana, Togo, Costa de Marfil y
otras seis o siete más. Además juegan muy poco. Con
esta perspectiva difícilmente conseguirán mejorar el
potencial de su Selección. La mayoría de los nativos
que juegan en la Liga guineana están muy por debajo del nivel
exigible. Son muy fuertes físicamente, algunos con cierto nivel
técnico pero no tienen ningún concepto táctico.
No interpretan bien el juego posicional y de equipo. En defensa cometen
errores infantiles, aunque esto no es patrimonio exclusivo de Guinea,
ya que la mayoría de las Selecciones africanas padecen los
mismos fallos.
La victoria
dudosa conseguida en el primer partido de la clasificación
para la CAF 2008 ante Liberia abrió unas expectativas enormes.
Los dirigentes creían poder ganar el segundo en Camerún,
donde recibimos 3 goles y sólo efectuamos un lanzamiento a
portería y desde lejos. Eso sí, aguantamos 70 minutos
un asedio constante casi todos debajo de la portería.
No se como terminará la cosa. Mi regreso a Guinea depende de
verdad del interés que muestren en cambiar las cosas. Deberán
empezar por las inversiones que hablaron, tendrán que desviar
un poco de petróleo, de ese que se pierde por ahí, para
hacerlas, sin ellas no hay manera de empezar. Tendré paciencia
hasta que salga otra cosa. Ir allí es duro, si además
es para estar de brazos cruzados, mucho más. Ya les contaré.
Eso sí, la experiencia habrá sido, en todo caso, irrepetible.
Quique Setién
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