LOS CAMINOS DEL FÚTBOL

No me importa reconocer que me equivoqué con respecto a las valoraciones que hice del Racing antes de comenzar la temporada. La incertidumbre era grande. La llegada de un buen número de jugadores, las dudas creadas la temporada anterior con algunos de los que ya estaban y un nuevo entrenador no invitaba precisamente al optimismo. Sobre las prestaciones individuales también había ciertas incógnitas, aunque en este sentido no suelo emitir juicios gratuitos sin tener el conocimiento suficiente para hacerlos. Y esto sucede cuando han pasado unos cuantos partidos. Me parecía un equipo lento, poco ágil en el aspecto físico, y además, con poca sorpresa e imaginación. Estos ingredientes importantes al parecer no son imprescindibles como yo creía en Primera División. No es fácil jugar bien al fútbol sin esas virtudes. Lo normal es que te conviertes en un equipo previsible y mecánico que ante defensas bien plantadas, no queda otra que esperar algún golpe de fortuna. Y es cierto que el Racing no ha jugado bien al fútbol, si lo que entendemos por jugar bien es combinar sin perder el balón, llevándolo desde la defensa hasta posiciones de ataque y finalizar con un remate o posibilidades de hacerlo. Pero ha sido práctico y efectivo. Incluso ha sido y es previsible. No ha engañado a nadie ni lo va a hacer con su forma de jugar. Pocas veces los equipos encuentran el camino tan fácilmente para llegar a la meta. Algunos como el Español lo tienen con Tamudo e Iván de la Peña. Estas sociedades, como se dieron en llamar en su día, aparecen en cualquier momento y resuelven los partidos más atascados. En el ejemplo que pongo, vemos que un gran pasador como Iván se asocia con un hombre rápido que ve los espacios e inicia el desmarque en el momento preciso para recibir el pase. Seguro que Tamudo obtendría menos goles si no estuviera Iván. Ambos son dos grandes jugadores, pero cuando falta uno al otro se le ve menos. No es el caso concreto del dúo que han formado en el Racing Zigic y Munitis ya que el gigante serbio esta asociado con todo el equipo y no sólo con el pequeño jugador del barrio pesquero. Es la referencia y el destino de la mayoría de los balones que el Racing dispone para atacar.

Y Munitis ha sabido aprovechar como nadie sus cualidades actuales y las de su compañero. Ambos encuentran petróleo donde hay agua. Infunden pavor. Para el resto todo es más sencillo. El entrenador ha logrado cohesionar al grupo y no complicarle en labores para las que no están posiblemente dotados. Ni uno solo deja de hacer lo que sabe y lo que puede durante el tiempo que está en el campo. La confianza da alas e incluso cierto atrevimiento para ver más opciones como ha sido el caso de los últimos partidos que he visto, lo que me parece extraordinario. Siempre hay posibilidades de mejora y una vez conseguido el objetivo, plantear alternativas en el juego dará al equipo un plus hasta el final y para el futuro.
Sería de matrícula de honor llegar a los últimos partidos teniendo a tiro a los que están por encima, inclusive bañarnos en alguna fuente, pero el trabajo ya esta hecho. Mérito que tienen los jugadores y sobremanera el entrenador, al que uno a mi amigo Fede Castaños. Su labor ha sido excepcional. No hace falta recordar las dificultades con las que se enfrentó en las primeras semanas de campeonato ni recapacitar sobre la delgada línea que separa el éxito del fracaso en esta profesión. Recuerdo una frase que me llamó poderosamente la atención del Presidente del Club cuando fichó a Portugal pocas semanas después de reconocer que no entendía de fútbol: "Portugal es una apuesta personal mía". A las seis o siete partidos estuvo a punto de equivocarse con la apuesta y, sin embargo, ahora, cuando faltan once, si no hubiera trascendido su cese e incluso el nombre del sustituto, no desconfiaríamos de sus apuestas personales ya que hubiera acertado plenamente. Como ven, los caminos del fútbol son inescrutables y los entrenadores valen lo que el resultado del último Domingo. Por lo tanto, pienso que Portugal se ha ganado con todo merecimiento la continuidad y que junto a los técnicos del club estarán planificando el curso que viene. Construir un equipo pensado para durar en el tiempo es complicado. El Racing ha logrado en un solo año, partiendo prácticamente de la nada, tener una base sólida, con jugadores con contratos más o menos largos que, si no se modifica demasiado, sobre ella o de ella, se podrán añadir o extraer, desde el conocimiento, las piezas que hagan un poco más fuerte al equipo. Hablo de no cambiar como en los últimos años a ocho, diez o doce jugadores y sobretodo al entrenador. Sería empezar de cero con la consiguiente incertidumbre con la que empezaba este artículo.

Quique Setién

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