REGRESO AL BANQUILLO
El viernes
pasado le comenté a mi segundo entrenador mientras nos tomábamos
una cerveza después del entrenamiento que me pusiera en un
papel la alineación que él sacaría el domingo
y qué jugadores dejaría sin convocar. Edu García,
compañero del ascenso del Racing contra el Español del
año 93, me miró con media sonrisa en la cara y me dijo
que eso no iba en su sueldo. Esa noche la pasé prácticamente
en vela ante el dilema. La semana anterior me sucedió lo mismo.
Dispongo de veintiun jugadores, al igual que yo, catorce de ellos
han llegado nuevos este año al C. D. Logroñés
y la pretemporada no es suficiente para conocer con quien te vas a
jugar los cuartos. Tengo a dos jugadores por puesto y son bastante
parecidos. Las dudas son numerosas en cuanto al rendimiento en los
partidos oficiales. Me pregunto el porqué algunos están
en esta categoría que no se corresponde con la calidad que
tienen y aún no tengo la respuesta. Pero seguro que la hay.
Trabajan extraordinariamente bien con una gran exigencia, se les ve
comprometidos, son receptivos y sudan la camiseta. Sus contratos por
lo general son de un año de duración. No cobran mucho
y saben que su futuro depende de lo que jueguen. Sus estadísticas
de la temporada serán su aval para la renovación, si
no deberán hacer de nuevo las maletas con la mujer, los niños
..
buscar un nuevo piso, trece compañeros nuevos, otro entrenador
etc.
Esta es la Segunda División B. Una categoría en teoría
no profesional pero que todos viven de ello. Quizá es por eso
que su disposición para el trabajo es en muchos casos mejor
que la de los profesionales de primera línea.
Por eso me ha costado tanto hacer las dos alineaciones que llevamos
y las convocatorias. De repente acabas con las expectativas que todos
individualmente se crean durante las pretemporadas. No estar en la
alineación inicial el primer partido afecta seriamente el ánimo
del más fuerte. De poco sirven las palabras recordando que
la temporada es muy larga y que quedan cuarenta partidos. El lunes
aún es un día difícil, sobre todo si se ha ganado
porque eso puede significar que habrá continuidad para los
que actuaron de principio. El martes es día de descanso y de
reflexión para todos, el miércoles comienza de nuevo
la semana pensando en el partido del domingo. Las expectativas se
renuevan.
Hemos entrenado cada día en las extraordinarias instalaciones
municipales de Prado Viejo. El único inconveniente para nosotros
es que los ocho campos de fútbol son de hierba artificial y
no es la superficie sobre la que vamos a jugar que es de hierba natural.
El tamaño también es otro problema ya que es siete u
ocho metros más estrecho, por lo que las distancias no las
tenemos bien pilladas. Pero esto para todo el mundo son problemas
menores después de lo que ha tenido que pasar el club los últimos
años y que ya les contaré en otra ocasión más
propicia. Lo verdaderamente importante, como les decía con
el comentario del principio es que he vuelto a los banquillos, y con
ello a la tensión inherente que conlleva. En más de
una ocasión he dicho que ser entrenador puede ser cualquiera
pero ser uno bueno es más complicado que dirigir cualquier
empresa.
Ante la ausencia de propuestas en las categorías superiores
acepté de buen grado la del Tato Abadía, Director Deportivo
y compañero, con el que no perdí el contacto, en aquel
histórico Logroñés que llenaba el viejo y ya
derrumbado ( en su lugar hay un enorme edificio) campo de Las Gaunas.
Las dificultades por las que ha atravesado y aún atraviesa
el club son enormes. Arrastra un embargo de hacienda y seguridad social.
Un solo día hemos entrenado en hierba natural y esta semana
lo haremos en otro a 25 minutos de coche. No son las mejores condiciones
para trabajar pero estoy con una gran ilusión. Todos somos
gente de fútbol con una vinculación grande con La Rioja.
Abadía, Edu, López Pérez compañero también,
central rocoso junto a Ruggeri o Herrero que ahora ejerce de preparador
físico y de gerente y de lo que se tercie. Marcelino, lateral
derecho del Atlético de Madrid y la Selección Española
que ayuda con la ropa y realiza los informes de los rivales.
Todo muy ajustado pero suficiente. Desde donde estamos hacia abajo
impera el sentido común. Los principales actores que son los
jugadores vienen de sitios peores, conocen los bajos fondos del fútbol
y no hay lugar para las mañas. Hacia arriba lo de siempre.
En todos los lados es igual. Procuro no saber nada. Estoy harto. Solo
peleo por que los jugadores estén en las mejores condiciones.
A ellos les aprieto para que no se relajen y puedan vivir de esto
el mayor tiempo posible y a la vez me conviertan en un buen entrenador.
Quique Setién
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