UN
HOMBRE VALIENTE 18-1-2009
Cuando
Ramón Calderón asumió el control del Real Madrid
inició una carrera de obstáculos hacia la nada. Su gestión
ha estado inundada de sospechas y su honorabilidad en entredicho desde
que llegó en Julio de 2006. Atrincherado en su bunker con sus
partidarios, se desgasta buscando salidas airosas que arreglen el
último desaguisado y le salven del corredor de los condenados.
Los envites que esta soportando hubieran tumbado a un miura. Su gobierno
de la entidad esta lleno de rumores inquietantes y datos fascinantes.
Uno de los más recientes demuestra que ha invertido en 18 jugadores
una media que supera los 10 millones de euros mensuales. Algunos de
ellos absolutamente devaluados deportiva y económicamente.
A día de hoy el equipo está segundo en la tabla a una
distancia sideral de su enemigo irreconciliable y él aparece
en todos los carteles acusado de efectuar una Real estafa a los propietarios
legítimos del club.
Calderón esta herido y acosado por un historial conflictivo.
Su larga lista de fechorías han ido aumentando admitidas con
impunidad por los mecanismos que controlan la gestión de los
clubes. Esta es una de las consecuencias que se derivan de la costumbre
del mundo del fútbol de vivir en el límite de lo permitido.
Algún día, quizá cuando se supere esta crisis
galopante, el Consejo Superior de Deportes se vea obligado a poner
un poco de orden en los clubes de fútbol como lo hizo en el
baloncesto.
Es ya habitual en la historia reciente la aparición de ciertos
aventureros iluminados ansiosos por subirse al escaparate que les
saque de la vulgaridad y la indiferencia. Para conseguirlo vale todo.
El retrato de estos representantes esta cortado por el mismo patrón.,
aunque el estilo y su imagen pública sean diferentes. La mayoría
reconoce su ignorancia en los asuntos del balón pero no evitan
sustraerse a los influjos de la vanidad manifestando opiniones que
deberían dejar a los entendidos. Ser presidente de un club
de fútbol es una de las pocas profesiones que admite a un jefe
ejecutivo sin tener ni idea durante un tiempo indefinido. Jesús
Gil estuvo 16 años al frente del Atlético de Madrid.
Club que quedó arrasado como un solar. Todavía cuando
murió parecía que había muerto la madre Teresa
de Calcuta. Los homenajes y reconocimientos póstumos indignaron
a los cientos de damnificados anónimos que sufrieron su incontinencia
y el secuestro de su club al que consideran parte de su vida. Ya lo
decía un aficionado en un mensaje hace unos días: si
Santiago Bernabeu o Vicente Calderón levantaran la cabeza
..
Lejos de asumir su turbio proceder, al menos en su responsabilidad
de contratar a los numerosos amigos incapaces de los que se ha rodeado,
Calderón sigue empecinado en sobrevivir. La cobardía
no esta catalogada en su diccionario, es un hombre valiente. Veremos
si no le tiemblan las piernas esta tarde en el palco cuando la afición
le aclame.
Del desprestigio y la ineficacia no estamos nadie exentos. Aunque
el Barcelona es ahora una muestra de coherencia y sensatez, a la que
se ha sumado su Presidente con determinación, no hace demasiado
demostraba el mismo desbarajuste que el Real Madrid. Un tío
delgado, con una apariencia física endeble pero con las ideas
muy claras, asumió el mando de una nave que iba a la deriva
camino de hundirse. El Presidente corrigió el paso para adecuarlo
al de Guardiola, pero sobretodo a la idea que prevalece en el club
desde que la implantó Johan Cruyff. Ahora todos lo jugadores
parecen buenos y, los muy buenos, se salen. Con el club en continuas
turbulencias todos habían desaparecido.
Hay quien puede pensar que la estabilidad ha llegado al Barcelona
gracias a los resultados, pero en realidad no han sido éstos,
si no el reconocimiento por parte del club de los errores del pasado
y el convencimiento de dar un giro radical a su política de
funcionamiento. Giro al que Calderón se resiste. Al final le
acabarán girando a él.
Quique Setién